diumenge, 30 de setembre de 2012

ENCARA?

"Quizá lo más prudente sería no escribir ya más de Venecia. No ensuciar con más tinta las aguas de sus canales, suficientemente anegados por la literatura. Se ha dicho demasiado ya. Se ha inflado en exceso la Idea, encumbrada hasta el delirio por esnobs, estetas y turistas, a menudo reunidos en la misma persona. Y todos los que llegan, como es natural (“no voy a ser menos”), quieren participar de ese banquete sublime de la Belleza, reconocerse en su excelsitud, como un espejo que —solo por el deseo de compartir su secreto— nos devolviese una imagen mejorada de nosotros mismos. Sería absurdo tratar de dar muerte al hechizo, para qué buscarle las cosquillas al difunto, imposible poner nerviosa a La Serenísima. Por muchas precauciones que tomemos, caeremos sin remedio en las redes de su encanto. El paisaje veneciano, hermético o impúdico o en suspenso, sigue invitando a la celebración. Para mí Venecia se resume en el lamento de la cuerda de amarre, que se retuerce y cruje, como una tabla de madera, al atracar momentáneamente el vaporetto en los hierros de la estación flotante. Es un instante preñado de eternidad, un instante que lo significa todo. No se necesita más."

 Ernesto Baltar, "Las muchas Venecias..." (Jot Down Cultural Magazine, 2012)




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